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“Voy por ti”, una película para adolescentes que los adultos deberían ver

El pasado 21 de febrero el cine venezolano tuvo su primer estreno del año con el segundo largometraje de Carmen La Roche, “Voy por ti”, una historia sobre adolescentes que coquetea con el documental por su intención de mostrar una realidad contemporánea, dentro de un discurso de ficción pero apegado a las observaciones y análisis resultantes de unos 10 años de investigación.

Para quienes tienen hijos menores, Voy por ti puede resultar una película aterradora. Con toda la intención, en este filme, La Roche abre una ventana al ambiente donde transcurre la mayor parte de la vida de los adolescentes: el liceo, para mostrar un panorama inquietante, marcado por problemas y conflictos tal vez habituales, que siempre han existido de alguna manera dentro de los centros de educación media y diversificada.

Ambiente 2.0

En términos sinópticos, la producción cinematográfica coloca el foco en la historia de Marcos, un joven “camisa beige” interpretado por Gregory Maldonado, algo diferente al resto, que colecciona insectos y parece no encajar dentro de la comunidad estudiantil, donde es visto como un “bicho raro”.

Marcos se siente fuertemente atraído por Máryuri, una “chica fácil”, encarnada por Génesis Vernaza, que a su vez está enamorada del personaje desarrollado por Santiago Osuna, Yorman, el malo del plantel, promiscuo, padre adolescente, el líder, también coleccionista, pero no de ejemplares del reino animal, sino de videos erótico-pornográficos que protagoniza y graba en el baño del liceo.

También forma parte de la historia Liza, una jovencita interpretada por Andrea Lavada, idealista, con inclinaciones artísticas y con una firme personalidad. Ella se siente algo atraída hacia Marcos quien termina por decepcionarla cuando éste muestra su debilidad al ceder bajo la presión del acoso escolar o bullyng.

Realidad

Según Carmen La Roche, todo cuanto ocurre en la película pasa en la realidad. Al mismo tiempo, admitió que el filme no ofrece respuestas a estos conflictos. Su intención artística, estimulada por su sentido de responsabilidad ciudadana, es mostrar una realidad alarmante, arrojar luces sobre un enorme conglomerado de problemas sociales que afectan a la juventud venezolana, al adulto del futuro.

“Me dediqué a esta película desde la más absoluta responsabilidad porque esto no es un juego, esto hay que tratarlo y era necesario visibilizarlo. Quienes tienen hijos no pueden esperar a que les pase a ellos para entender que esto ocurre, para hablar del tema, para buscar y entender por qué ocurre”, expresó.