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Diego Ricol: “Femme”, el último cortometraje de la cineasta venezolana Carla Forte

Con un cortometraje experimental, la cineasta y bailarina venezolana, Carla Forte, integra el arte con la comunidad. El filme llamado “Femme” tiene la consigna de lograr una labor social profunda, transformadora y un detonante para abrir espacios de diálogo, acerca de temas que son sensibles para la sociedad.

En quince minutos de la pieza fílmica la cineasta y bailarina venezolana buscó retratar el clamor de las mujeres de un continente. Su obra emplea técnicas del teatro físico para establecer un diálogo con la audiencia, que habla de opresión social, violencia, deseos y esperanza. El compás de la música de Tchaikovski define el ritmo de este cortometraje que fue presentado en el “Koubek Center del Miami-Dade College”.

“Trabajamos con estas mujeres en la comunidad, haciendo unos talleres físicos, para enseñarles un poco a cómo expresarse, a través del cuerpo. Luego, todas esas historias las llevamos a través de gestos. Las emociones.

El cortometraje, grabado en la ciudad de Miami, fusiona las historias de un grupo de cinco mujeres hispanas que, bajo la dirección de Forte, lograron tejer, en el viento, sus emociones, que dejaron fluir por sus extremidades en movimiento, sus rostros, sus cabellos y sus miradas llenas de ilusión, alegría, miedo y fuerza.

“Quedaban sorprendidas con el resultado de cómo ellas contando su historia, tan personal, tan íntima, podría ser tan universal y podría verse transformada de una manera hermosa.”

En un periodo de diez meses, la artista entrevistó a las protagonistas de “Femme” y registró los momentos más impactantes de sus experiencias de vida. Forte descubrió que los patrones de opresión, discriminación y falta de oportunidades se repiten en distintos países latinoamericanos.

Vida

Carla Forte, cineasta venezolana radicada desde hace doce años en la ciudad de Miami, Estados Unidos, tiene varias pasiones. La danza, sin duda, es una de ellas: «Mi primer acercamiento al arte fue la danza, pues desde muy pequeña mi madre me llevó a clases de ballet y danza contemporánea”.

También, por supuesto, el cine: “Desde que era una adolescente, mi hermano Vicente me acercó al lenguaje audiovisual, pues me acompañaba a proyecciones de películas de autor en diversas salas de cine de Caracas, ciudad en la que vivíamos”.

Por cuenta de ese temprano encantamiento hacía el séptimo arte, fue consolidando un gusto por contar historias. Hecho que le permitió, entre otras cosas, involucrarse con otra de sus grandes pasiones: los animales.