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Diego Ricol Freyre: Taita Boves

DRF-. Taita Boves es una película histórica venezolana basada en la novela Boves, el urogallo de Francisco Herrera Luque dirigida por Luis Alberto Lamata. Se ha convertido en un clásico de uno de los personajes más controversiales de la historia de Venezuela como lo fue José Tomás Boves. Coinciden muchos cineastas, cinéfilos y críticos de cine en que se trata de una de las obras cumbre de Lamata. Estas son las razones que invitan a volver a verla:

  • Narra el momento decisivo de la lucha independentista de Venezuela en el siglo XIX, pero no desde la historia de Simón Bolívar, sino desde la lucha encabezada por Boves –uno de los primeros caudillos de Venezuela– cuyas andanzas sembraron el terror y la destrucción en gran parte del territorio nacional.
  • No pretende ser una película biográfica y didáctica sobre la vida y obra de José Tomás Boves. Bien advierte el inicio de la producción cinematográfica que se trata de una versión libre de la obra de Herrera Luque. De manera que la película se permite crear situaciones ficticias que enriquecen la historia y ahondar en las posibles pasiones, obsesiones, ambigüedades, dualidades del personaje central como un hombre empeñado en ejercer el poder a toda costa y así convertirse en líder único.
  • Fue el debut en la gran pantalla del sólido actor Juvel Vielma con una transformación convincente lograda con verdadera maestría.

Diego Ricol Freyre

  • Todos los personajes son despreciables, la traición es una recurrencia y la sangre parece ser la única vía posible para construir la nación.
  • La estructura de la película rompe con la linealidad narrativa y cronológica con la que se suelen tratar las películas de la historia venezolana. Desde el inicio, diversas voces en off insisten en recordar que cada uno de ellos es el verdadero responsable de la muerte del Taita.
  • No posee un final heroico, glorioso y rimbombante. Por el contrario, se trata de un final cónsono, justo y revelador en el cual el hombre que ocasionó tantos daños y desaciertos alcanza la locura y la máxima expresión de la decadencia.

Taita Boves, para Diego Ricol Freyre, no es una película para pasar el rato, requiere un espectador atento y dispuesto a sentirse incómodo y sacudido con el relato. Quizás esto sea lo que precisamente la hace más atractiva y le otorgó un sitial como una de las mejores películas venezolanas de los últimos años.

Por Diego Ricol Freyre