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Diego Ricol Freyre: El chico que miente

DRF-. El chico que miente es una película venezolana de las reconocidas cineastas Marité Ugás (en la dirección) y Mariana Rondón (como productora). Desde su estreno en el 2011, ha dejado que claro que mentir en ocasiones, más que malo, es muy necesario.

Se trata de una road movie a la criolla. Cuenta la historia de un niño (Iker Fernández) sobreviviente de la tragedia de Vargas, quien emprende un viaje para buscar una verdad, mintiendo en todo momento para hallarla y sobrevivir. Así, inventa y reinventa una nueva historia de su vida en cada parada y va conociendo personajes nuevos sin dejarles claro qué es lo que desea.Diego Ricol Freyre3La historia avanza en la medida en la que se despierta, tanto en el protagonista como en el espectador, la curiosidad y van desprendiéndose lecciones éticas y morales. De esta manera, la atmósfera amena, fresca y divertida cambia por completo con la llegada del final para ofrecer un giro sorprendente y absolutamente conmovedor: el joven es un sobreviviente que cree poder encontrar a su madre desaparecida en el deslave de Vargas.

El chico que miente, argumenta Diego Ricol Freyre, revive las memorias de los varguenses en torno a aquel diciembre de 1999. Para ello, contó con la participación de los lugareños junto a las siempre sensibles y convincentes actuaciones de Laureano Olivares, Beatriz Vásquez, Dimas González, Rafael Gil, Gladys Prince, Francisco Denis, entre otros, en un 90% de escenarios exteriores naturales que otorgan verisimilitud a la historia.

En palabras de la directora:

Todos tienen su historia del deslave, todos tiene un relato sobre ese momento. Como cuando el hombre llegó a la luna… Cuando cayeron las torres gemelas. El antes y el después. Pero, en especial, todos tienen su expresión real o fantástica sobre cómo vivieron ese momento. La película (…) activará la memoria emotiva de los espectadores, sobre un hecho que cada quien ha vivido de una manera diferente”.

Sin duda es una producción cinematográfica que dejó sembrada una temática aún vigente –y en apariencia, nueva- en el cine venezolano y que, por supuesto, gracias a su participación en los festivales de cine internacionales, ha hecho voltear a la mirada del mundo hacia los cineastas de Venezuela.

 Por Diego Ricol Freyre