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Diego Ricol Freyre: Brecha en el silencio

DRF-. Brecha en el silencio (2012) es una película venezolana que nació tras la convocatoria para películas de bajo presupuesto de la Fundación Villa del Cine. Está dirigida por los hermanos Luis y Andrés Rodríguez –también conocidos como “Los morochos Rodríguez”- y desde su estreno no ha dejado de estremecer al público por su tema y tratamiento cinematográfico.

La película cuenta la historia de Ana (Vanesa Di Quattro), una joven con discapacidad auditiva, que enfrenta diversos abusos en su núcleo familiar, principalmente por parte de su madre (Juliana Cuervos) y su padrastro (Rubén León). Ana se ve entonces en la necesidad de tomar decisiones capaces de cambiar su vida para siempre.

Este tema central del film responde a los intereses de los realizadores por contar las historias que pertenecen al área social, a los marginados por la sociedad venezolana y de todas aquellas víctimas de constantes abusos de cualquier tipo. Todo esto sin ningún tipo de edulcoramientos, melodramas o recursos narrativos rebuscados.

Diego Ricol Freyre

Diego Ricol Freyre cataloga a Brecha en el silencio como una película verosímil, franca, cruda, inquietante, un llamado a la reflexión sobre la discapacidad, un alto definitivo ante los abusos y en la que el espectador es ávidamente participativo.

Además, este film venezolano destaca por el impecable uso de los medios técnicos pese a su presupuesto moderado. Las sutilezas narrativas son capaces de redimensionar los clichés. El uso de los colores y efectos de sonido eleva las sensaciones de soledad y desasosiego así como las pesadillas de la protagonista, llenando la atmósfera de suspenso y terror.

Según Diego Ricol Freyre, es una película que, aunque llena de silencio, alza su voz en contra de las víctimas de los atropellos. Es una película que apostó por la ficción para contar una historia que pertenece a la realidad social venezolana y que, aún en la actualidad, no ha terminado de encontrar una solución para proteger a los más desfavorecidos.

Por Diego Ricol Freyre